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domingo, 1 de agosto de 2010

¿Cuántas veces inauguras un Estadio?

Después de años y años de construcción, de problemas, de posponer hasta el cansancio la inauguración, de expectativa, por fin, el 30 de julio de 2010, se inauguró el Estadio Omnilife, nueva casa del equipo con más afición del país: las Chivas.

Después de pasar los años en un estadio histórico, pero ya no digno de ser casa de uno de los grandes, se mudan a un estadio de primer mundo, esperando que esto motive a otros equipos a dejar de lado la cursilería de la historia y construir estadios modernos y funcionales. No digo que la historia no sea importante, pero realmente es estresante que se siga usando de pretexto para no darle a la afición estadios dignos del siglo XXI y de un futbol que genera ganancias al por mayor.

Pero este post no es para echarle flores a las Chivas y a la decisión de Jorge Vergara de construir un nuevo estadio para el equipo, sino para mostrar mi desagrado porque, una vez más, se demostró que en este futbol nada se puede hacer bien.

Junto con la noticia bomba del fichaje de Javier “Chicharito” Hernández por el Manchester United, se anunció que el equipo de Old Trafford sería el encargado de inaugurar el nuevo estadio. Después de especular con equipos de todos los tamaños, por fin se decidía el rival de Chivas para el primer partido, ¡y qué rival! Los aficionados de Chivas se mofaban de todos los de otros equipos y esperaban con ansias la venta de los boletos para estar ahí, viendo como uno de los grandes de Inglaterra era el encargado de inaugurar el Estadio que no se habían cansado de presumir (no puedo culparlos, yo haría lo mismo).

¿Qué pasó? Llegó el día esperado y Chivas se encontró jugando contra un montón de desconocidos enfundados en la playera histórica del Man U. No niego que esos chavos tengan calidad, ni que quizás en un futuro sean estrellas, pero no es el Manchester United que tanto se anunció; eso sí, el boleto costaba como si Ryan Giggs le fuera a dar la mano, autógrafo y foto a todos los asistentes.

Después de eso, no faltaron las justificaciones “es un amistoso… el Manchester United es un grande, no puede arriesgar a sus jugadores… es que el torneo en Inglaterra ya va a empezar”, pero ¡oh, sorpresa!, volteas a ver que tan sólo unos días antes, contra las estrellas de la MLS, todos los titulares disponibles del United vieron acción de inicio, esto porque seguramente SUM hizo al equipo inglés firmar un contrato que los obligaba a alinear un cuadro titular, porque, después de todo, ellos anunciaron que jugaría el Manchester United, no los suplentes del mismo.

Lo anterior me deja pensando muy en serio, ¿es que en nuestro futbol nada se puede hacer bien? No es gran ciencia, me parece muy obvio que lo que quieren los grandes equipos por jugar es dinero. De acuerdo, en EUA tienen dólares, pero aquí en México está un futbol que deja millones de los mismos en ganancias. Creer que el futbol de EUA tiene más dinero que el mexicano porque allá son dólares y aquí pesos es ridículo; nuestro futbol es un gran, pero gran negocio. La diferencia es que mientras a los estadounidenses no les incomoda gastar más para hacer las cosas bien, en México parece ser irrelevante el cómo se hagan las cosas.

Esto tiene que parar, nos ofrecen un torneo mediocre de baja calidad, un futbol sin proyectos que no avanza nunca y, como la cerezota del pastel, inauguraciones con los suplentes de equipos importantes anunciadas con bombo y platillo, a precios que te hacen preguntar si es cierto que hay crisis económica. Todo esto, con el propósito de tener más dinero dando casi nada y nosotros, los aficionados, en vez de no dejarnos, lo seguimos permitiendo.

Si seguimos así, ni hablar, esperen mi post en 50 años cuando las Chivas ganen en la inauguración de su nuevo estadio contra los suplentes del Real Madrid; total, los que vendieron todas las teles de su casa para estar rozando el techo seguro estarán felices.

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VeRo T

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ramón, ya vete…

Yo lo veo así. El torneo pasado, a menos que se me escape alguien, los únicos chivas con un buen torneo fueron a)Michel, que se mostró por fin recuperado al 100% de su lesión en el brazo; b)Chicharito, que mostró que tiene un futuro prometedor en Chivas y para la misma selección y c)Ramón Morales. Capitán, favorito de la afición y de los pocos que sudaba la camiseta cuando todo se veía perdido. Valiéndoles un pepino, le quitaron el gafete para dárselo a Omar Bravo a su regreso. Le quitaron la titularidad (digo “quitaron” y no “perdió”, porque insisto en que fue uno de los pocos con un torneo rescatable) y aun así ahí estuvo para ayudar a su equipo cuando fue requerido.

Ahora, empieza la temporada del futbol de estufa y es puesto transferible, con todo y sus 6 meses de contrato. Se une a la lista de transferibles, porque en palabras de Vergara, “tuvo un torneo desastroso”. Yo me pregunto, si tener un torneo desastroso es el único requisito para estar en la lista de transferibles, ¿por qué hay tan pocos nombres ahí? Los aficionados chivas tendrán su opinión, pero para mí solo los 3 que mencioné antes no tuvieron un torneo desastroso.

¿Dónde está Medina y su millón de centros al área sin destino claro? ¿Y Aarón Galindo y los demás en la defensa que le daban protagonismo a Michel? ¿Dónde está el súper delantero estrella, tan fantástico que su simple presencia merecía el gafete de capitán inmediato, Omar Bravo? ¿Por qué si casi todos tuvieron un torneo desastroso no están en esa lista?

Razones puede haber varias, desde problemas con Real hasta que “se hace para abaratar la nómina”; ni que decir del fantástico “se va porque hay gente que viene empujando desde abajo” y del “lo quieren en Chivas USA”, equipo que se ha convertido en basurero de Chivas de Guadalajara (una completa falta de respeto para la afición del rebaño gringo, si me preguntan). La razón puede ser cualquiera, pero simplemente correr (porque esa es la palabra: CORRER) a un jugador que le ha dado tanto a tu equipo de esa manera, no se vale.

“Si se queda no va a jugar”, “que juegue en el equipo sub-20”, “gana una fortuna”, “no cobraremos un solo peso por su traspaso”… me parece que no es manera de que un jugador como Ramón Morales termine un ciclo en un equipo al que dio tanto. No es el primer jugador puesto transferible y que no se quiere ir, y tampoco será el último, pero para todo hay modos. Lo correcto, según creo, sería comunicarle que está transferible, que se ponga en contacto con su representante para encontrar otro equipo. Y que en caso de que no se concrete el transfer, le respeten los 6 meses de contrato que el equipo rojiblanco tiene con él, teniendo derecho a un lugar en el cuadro titular si su nivel así lo permite. Además, guardando un poco de respeto, creo que Ramón tiene derecho a saber porque lo están sacando de esa manera del equipo, si estuvo lejos de tener la temporada tan desastrosa que tuvieron varios de sus compañeros que no se encuentran en la lista de transferibles. Pero al parecer para Vergara y para Lebrija (que parece que lejos de enfrentarse a Vergara se volvió como él) darle buenas razones a un jugador importante de porque lo corres, viene sobrando.

¿Mi consejo? Vete de Chivas, Ramón. Si bien ya no eres ningún adolescente, es obvio que juego y ganas tienes, y ambos serían bienvenidos en varios equipos. Un equipo en donde de repente, y sin justificación dado que no hay una baja de juego notable, se te quita el gafete de capitán, la titularidad y finalmente el derecho a jugar con la camiseta con la que tienes contrato, no es un equipo en el que valga la pena quedarte. Vete de Chivas a un equipo donde se te respete y donde tengas derecho a un lugar en el campo según tu nivel de juego, no donde se te condene a filiales juveniles sin importar el juego que traigas.

Insisto, gris día aquel en que Vergara compró a Guadalajara. He llegado al punto de estar casi segura de que muchos de sus aficionados de corazón hubieran preferido verlo en la quiebra que en manos de Jorge Vergara, lastima por ellos…

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VeRo T

sábado, 14 de noviembre de 2009

Las sutiles diferencias

La sutil diferencia de un delantero que se come a todos. Villa era un delantero peligroso en México, después se fue a Inglaterra para regresar a México afirmando que allá hasta parece que lo físico se valora más que lo técnico. El “Tito” regresó mucho más fornido, con una presencia realmente impresionante en el área; esto, más una buena mas no extraordinaria técnica, lo convirtieron en el líder de goleo, con 17 goles en 17 partidos. La sutil diferencia entre un delantero que además de técnica tiene físico para imponerla y los que no la tienen. Un cuerpo atlético es algo que en México esta subestimado, pero tal vez podría ser una razón de peso para que nuestro futbol no progrese. Villa no era un delantero extraordinario en la isla británica. Llegó al Derby County que se regresó ese mismo torneo a la Coca Cola Championship, dejando en su historial sendas goleadas de recuerdo; y sin embargo aquí es el máximo goleador y una maravilla de jugador. ¿Qué nos dice eso?

La sutil diferencia entre apoyar a tu equipo en las buenas y en las malas y apoyar y aplaudir babosadas. Apoyar a tu equipo en las malas es cuando directiva, cuerpo técnico y jugadores han tomado buenas decisiones, han trabajado bien, han jugado al máximo pero aun así los resultados no se dan; esto es normal, un equipo no puede eternamente ser el mejor, y a veces las cosas no salen. Uno como aficionado debe de apoyar a su equipo, porque se está esforzando y con el apoyo de su afición es cuestión de tiempo para que los resultados se den.

En cambio tenemos a Tigres, que vende todos los abonos para ver una de las nóminas más caras de nuestro futbol peleando el descenso y sin dar resultados desde hace años. Se suben los boletos del clásico nacional y la gente se queja pero termina de romper el cochinito para comprarlos. Se deshacen escudos y uniformes y la afición se queja y pone el grito en el cielo, todo esto mientras va corriendo a Martí a comprar el nuevo jersey. Los equipos juegan desganados, obvio no entregan resultados y seguimos viendo los partidos en el estadio o en la televisión. Nos quejamos de que la selección juega crecida, de que gana de manera ridícula o pierde de igual manera y de que se prostituye en EUA; pero seguimos agotando los boletos en tan solo unas horas, los paisanos siguen comprando los boletos para los partidos en EUA y seguimos dándole alto rating a las transmisiones de los partidos en televisión.

Apoyar a tu equipo cuando está en un mal momento porque no le salen las cosas y apoyarlo cuando está en un mal momento por malas decisiones de todos los que tienen que ver en él no es lo mismo. Hay una sutil diferencia. La diferencia entre ser un aficionado de corazón y apoyar cuando las cosas no salen y la diferencia entre ser un aficionado que no se conforma con limosnas ni promesas; un aficionado que es capaz de hacerle ver a su directiva y a su equipo que el no va a apoyar ni tolerar los malos manejos y el mal juego.

El aficionado mexicano debe de empezar a notar estas sutiles diferencias. Debe de entender que no sirve de nada quejarse de los uniformes si los va a comprar de todas maneras. Debe de entender que no sirve de nada quejarse de la falta de garra de sus jugadores si va a seguir yendo al estadio o viendo el partido en la televisión. Debe de entender que de nada sirve quejarse de la selección si va a contribuir a que los partidos en EUA sigan siendo un negocio redondo. Debe de entender que de nada sirve quejarse SI NO ACTUA.

Que si los malos manejos, que si los jugadores inflados, que si el sistema mediocre, que si los extranjeros de mala calidad, que si suben los precios de los boletos, que si los uniformes cada vez son más caros y menos acorde a la tradición de los equipos, que si me cambiaron el escudo, que si le cambiaron la filosofía al equipo… nos quejamos de todo, nada nos parece, los defectos de nuestro futbol son tantos que no podemos evitar despotricar contra ellos… pero nuestro futbol sigue siendo un negocio redondo. Como empresarios, ¿por qué los directivos de los equipos habrían de cambiar algo si cada vez le$ va mejor? ¿Tú lo harías? Yo tampoco. Ellos están en el futbol porque quieren ganar dinero. Si ofrecen un espectáculo mediocre y de mala calidad y obtienen ganancias estratosféricas, ¿por qué habrían de moverle?

Si no aprendemos a distinguir las sutiles diferencias difícilmente nuestro futbol va a cambiar… si no aprendemos a exigir en lugar de quejarnos, nada va a pasar. Seguir contribuyendo al bol$illo de los equipos cuando están hechos un asco POR MALOS MANEJOS no te hace un buen aficionado, te hace ser el sueño de cualquier empresario. Hay que notar las sutiles diferencias…

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VeRo T

lunes, 26 de octubre de 2009

EL clásico

El marco era estupendo. Un estadio Azteca a reventar con miles de personas que habían pagado un precio excesivo por el boleto, pero todo sea por ver EL clásico. Salas de cine en las que, por primera vez en el país, se podría ver en 3D un partido de futbol; no era exagerado, se trataba de EL clásico. La gente congregada en bares, gastando para amenizar el partido como se debía, pues era EL clásico.

Pero EL clásico no fue EL clásico. ¿Cómo iba a serlo con un técnico que gusta de jugar al contragolpe de un lado, y del otro, uno que gusta de defender para sacar puntitos? Se veía venir, muchos lo advirtieron, pero la emoción que solo genera EL clásico nos hizo ignorar las advertencias. Los dos equipos estaban claramente lejos de su mejor juego, pero aún así se vociferaba “los clásicos son diferentes, son partidos distintos, las estadísticas y los momentos no cuentan en los clásicos”. ¿Cómo iba a afectar a EL clásico esto, sí es EL clásico?

Una falta, un centro, una mala marca, un cabezazo y un gol. Tres minutos. Decenas de fallas ofensivas. Decenas de fallas defensivas. Una total e infinita falta de ambición por el que inició ganando, que se negó a golear. Una total e infinita falta de ambición por el equipo que inició perdiendo, que pareció no notarse abajo en el marcador. Millones de pesos en ganancias por entradas, publicidad, derechos, etc... los números de EL clásico.

Un equipo vestido de grande festejando un triunfo por un gol que, por respeto a los aficionados y a jugadores propios y rivales, debió haber sido más abultado. Otro equipo vestido de grande jugando con camiseta, escudo y filosofía nuevos, haciendo caso omiso de estar abajo todo el tiempo.

Y es que esa fue la historia de EL clásico. Un partido que pintaba para ser de antología no pasó de ser solo un juego. Un equipo que se mostró superior en inicio solo ganó con lo hecho en 3 minutos. Un equipo que tiene una filosofía de jugar atractivo no fue capaz de salir de su propia área ni por necesidad.

A los aficionados americanistas, que bueno que ganó su equipo, pero lejos de poner al árbitro que se “tragó 3 penales” (de los cuales solo uno merecía serlo) como única causa del resultado tan poco abultado, deberían de reparar en todas las oportunidades de gol que su equipo tuvo y que no supo aprovechar. Deberían de reparar en que hombres como Cabañas, Montenegro y Reyna desperdiciaron todas las ocasiones que tuvieron. Deberían de reparar en que su equipo fue superior todo el partido y aun así pudo haber caído un gol en contra que les diera solo un punto por ese encuentro.

A los aficionados chivas, cuanto lo siento. No solo perdieron EL clásico, cosa que no hacían desde hace tiempo, sino que se dieron cuenta más que nunca de que su equipo ha sido machacado. Se dieron cuenta de que de las Chivas que apoyaban hace 5, 10, 20 o 50 años, ya no queda prácticamente nada. Se dieron cuenta de que el equipo no levanta y de que los jugadores no se entregan. Se dieron cuenta de que aquella filosofía que intentaban justificar en semanas pasadas, argumentando que lo importante son los resultados y no como se obtengan, hoy no les sirvió de nada, y repararon en que probablemente en un futuro tampoco lo hará, ya que ni así los resultados están garantizados.

Y todos los que lo vimos nos dimos cuenta de a lo que se han reducido dos equipos grandes, y a lo que se ha reducido EL clásico del futbol mexicano… gasto, millones de dólares en ganancia y un espectáculo y funcionamiento que en el fondo no deja satisfecho a nadie, ni a chivas, ni a americanistas, ni a aficionados de otros equipos.

¿EL clásico? ¡Ja! si fue solo un partido…

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VeRo T