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sábado, 22 de mayo de 2010

El asunto de los niños gordos

Hace poco me encontré con esta foto. Fue tomada cuando yo iba en 4º de primaria, en una excursión al Estadio Azteca para su 30 aniversario. Nos dejaron estar a nivel cancha, entrar en los vestidores y estar con la “estatua del aficionado”, que creo ya no existe. Incluso salimos en TV; yo estaba sentada al lado de la famosa estatua, todavía lo recuerdo.

Este año en la prepa conocí a un chavo, y al ver esta foto pensé que se parecía mucho al niño que está abajo todo a la derecha; después de un tiempo le saqué el tema y resulta que el chico en cuestión en efecto era el niño de la foto. Pero el ya no está así, y entonces me di cuenta de algo curioso.

En la foto se observan 3 niñitos con sobrepeso, que para un grupo de ese tamaño es bastante aceptable. Pero además lo que noté, es que de esos 3, actualmente ninguno es gordo. Los 3 tienen en común haber adelgazado gracias al ejercicio y el deporte. Jugando básquet, nadando, haciendo pesas… el resultado es que ninguno de ellos tiene sobrepeso actualmente.

Además de eso, observé otra cosa. Los chavos que conozco de esa escuela la mayoría son chavos que le dedican tiempo a su cuerpo, estando no sólo privados de sobrepeso, sino con bastante buen cuerpo.

Buscando una explicación para esto recordé como fue la vida siempre en esa escuela. Clases de educación física realmente exigentes, impartidas por un maestro que medía como 2 metros, atlético, que además de todo era entrenador de uno de los mejores equipos de básquet de la ciudad. Una cafetería que fue privada de comida chatarra y donde los refrescos fueron excluidos del refrigerador. Olimpiadas con diferentes disciplinas cada año y cuando ya casi iba a terminar el ciclo escolar torneos de básquet, futbol y volibol entre grupos. Además de todo, a pesar de ser una escuela pequeña, los equipos representativos compiten en el Torneo Tec año con año y muchas veces se cuelan en el podio en diversas disciplinas, haciéndolos de los mejores de la ciudad. Y hace unos años se implementó que era OBLIGATORIO ingresar a una actividad física extracurricular.

Mi remembranza anterior es por el preocupante asunto de los niños obesos por el que atravesamos ahora mismo. Se retiró la comida chatarra y van a recortar el ya ridículamente corto horario de clases para que los niños den brinquitos. La verdad no creo que esa sea la solución. En la escuela en la que iba nos inculcaron una CULTURA, que es la solución real a este problema. De nada sirve que los niños pierdan tiempo de clase para brincar un rato en los salones si al rato van a salir, se van a atiborrar de chatarra y se van a postrar enfrente de la televisión hasta que sea hora de dormir.

La solución es cambiar los programas para que se le inculque a los niños que es NECESARIO practicar algún deporte o actividad física para mantenerse saludables, no sólo hacer 30 minutos de ejercicio ligero. La otra vez leí que deberían de hacer obligatorio el Taekwondo en las escuelas, ¿por qué no? es algo que si la infraestructura no deja fácilmente en el salón de clases se puede practicar, recorriendo las mesas hacia la pared.

Quitar tiempo de clases para que los niños den saltitos en el salón como solución al problema de la obesidad infantil es similar a intentar curar a alguien que recibió un balazo con un curita. La única solución real es que padres y autoridades contribuyan para crear consciencia en los niños acerca de la actividad física, las autoridades incluyéndola en los programas y los padres en casa, quizás inscribiendo a sus hijos en algún equipo o escuela, checando su alimentación y además estando al pendiente si sus hijos comienzan a subir de peso para hacer algo al respecto.

Si queremos que disminuyan los índices de obesidad en este país, necesitamos que exista una cultura que incluya la actividad física en la vida diaria del mexicano, no “soluciones” ridículas como la que ya se ha tomado.

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VeRo T

martes, 18 de mayo de 2010

El adiós del Interliga

Ayer pasó eso que pocas veces pasa. Ingresas a una página de deportes y ves la noticia de “Ya no habrá Interliga”. Te frotas los ojos y ahí sigue la nota. Te pellizcas, cierras los ojos, los abres otra vez, te pegas en la cabeza y la nota sigue ahí. No lo puedes creer, ¡la Federación por fin hizo algo bien!, se clasificará al torneo más complicado en función a los puntos y no por un torneo que permite que cualquier equipucho pueda llegar. Rápidamente ves en los comentarios personas afirmando que es lo mejor, así los equipos se motivarán para ser los mejores y esto le dará un poco más de competitividad a nuestro mediocre torneo. Yo, siempre siendo pesimista-realista, lamentablemente no lo creo.

Para empezar, tenemos que recordar que México pertenece a la zona de CONCACAF, y que los equipos, antes que por cualquier torneo internacional, compiten para ganar el torneo local. Si un equipo busca esto, tiene que llegar a la final, y obviamente ganarla. Si alguna de las dos anteriores pasa, el equipo estará automáticamente “inscrito” para la siguiente edición de la CONCACAF Liga Campeones, la famosa Concachampions.

Y la segunda razón, y la más importante y obvia para mí, es que a los equipos mexicanos no les interesa competir en otros torneos. Así de sencillo. Para muchos equipos estar en la Concachampions, la Sudamericana o la Libertadores, incluso el Mundial de clubes, es ir a pasear unos partidos y regresar a enfocarse en el torneo local. Es encarar con suplentes y canteranos los partidos hasta lo que alcance y después ya se habrán quitado el peso del otro torneo.

Por mal que me caiga Chivas, hay que admitir que han logrado algo muy bueno, independientemente de si pasan hoy a semis o no, siquiera ganar un partido con el equipo totalmente desmantelado tiene mucho mérito, y no podré criticar nada porque me comerían viva, pero no creo que sea manera de afrontar semejante torneo. Pero obvio mucho mejor que los otros equipos.

Estudiantes logró medio boleto en el Interliga, todo para perder de manera ridícula con un equipo totalmente “x”. No se despertaron un día y les dijeron “sabes, vete a Perú porque vas a jugar la Libertadores”; ellos ya sabían que competían en ese torneo, pero nunca hubo una planeación adecuada para lograr algo en ella. Se fueron a jugar con el típico “pues si pasamos que chido, y si no también”.

Monterrey el súper campeonísimo, líder del torneo, los “vamos por el bi”… y ni así logran pasar siquiera de grupos, que tengo entendido que es lo MÍNIMO que se le pide a un equipo mexicano en la Libertadores, y más aun si es el equipo campeón y que pasa por un gran momento en el torneo local. Morelia y sus pantallas de humo de “traemos a un par de tipos para decir que ya estamos para afrontar dos torneos” e igual, de pena. De San Luis ni hablar, un ridículo absoluto.

El eliminar el Interliga sin duda va a contribuir a que equipos más competitivos vayan a representarnos al torneo de mayor nivel del continente, pero la respuesta al problema no es sólo eso. Para que México alguna vez pueda tener un club campeón de la Libertadores necesita dejar esa manía mediocre de sólo competir por el torneo local. Me parece que con lo que le pagan a los jugadores no es injusto que se les pida rendir para dos partidos por semana, y me parece que con lo que ganan los equipos no es injusto que inviertan mejor en BUSCAR y traer BUENOS refuerzos de otros equipos y otros países para afrontar los DOS torneos.

Eliminar el Interliga es una gran medida, pero mientras los equipos mexicanos no se tomen en serio todos los torneos en los que pueden participar y siempre los afronten al aventón, o con el típico “le damos prioridad a…”, me parece que a menos que Chivas logre un milagro en esta edición mucho tiempo pasará para que algún club mexicano logre ser rey del torneo sudamericano.

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VeRo T

lunes, 26 de abril de 2010

Invictus

Ayer por fin, a unos cuarenta y tantos días del Mundial, vi Invictus. Para los que no sepan de que hablo, es una película que narra cómo Mandela aprovecha el rugby, históricamente visto en Sudáfrica como un deporte de “blancos represores y racistas” para unir a un país sin distinción de colores, por lo que va siguiendo el desempeño de su equipo buscando que estos ganen el Mundial de la especialidad, del cual serán anfitriones.

Después de verla, aumentó todavía más mi miedo por el primer partido. Lejos de mostrar la manera de pensar de Mandela, esta película habla de algo muy claro: INSPIRACIÓN. Aquello que nos hace seguir día a día, despertar por la mañana con ganas de comernos el mundo. Es una palabra que aparece constantemente en la historia del deporte, y que seguramente seguirá apareciendo.

Yo no puedo ponerme a decir las mayores inspiraciones históricas, porque llevo poco tiempo siguiendo deportes, pero puedo pensar en un Barnsley, equipito de divisiones inferiores de Inglaterra, sacando al Liverpool de la FA Cup hace unos años. También de un Alcorcón que goleó al Real Madrid para sacarlo pronto de la Copa del Rey. O Turquía y Rusia de la pasada Euro, llegando mucho más allá de todo pronóstico. Incluso la selección de EUA que sacó a la favorita España e hizo sufrir a Brasil en la final de la Confederaciones. Todos contaban con la inspiración como ese extra que les ayudaba a seguir avanzando cuando la técnica es limitada e inferior a la del contrario.

Y claro, Sudáfrica no está exento de inspiración. Esta película es una clara muestra, y en cuanto a futbol, queda claro al recordar que a pesar de que su selección probablemente ni clasificaría de no ser anfitriona, pudo abrirse paso hasta las semifinales de la Confederaciones y hacer sufrir muchísimo a Brasil, que tuvo q esperar un balón parado para meter un gol de tiro libre que les dio el pase a la final. Mi preocupación viene porque después de que capté que había visto una gran película, no pude dejar de pensar en lo mismo que he pensado desde el sorteo del Mundial.

México si parece una selección exenta de inspiración, ya que son raros los partidos en los que, sin importar el resultado, los aficionados quedamos satisfechos con el desempeño, porque “se dio todo”. Cierto, en el papel México tiene más cualidades tácticas que la selección sudafricana, pero ojo, en ese partido está el futuro de México, y yo no sé si los seleccionados y cuerpo técnico así lo entiendan.

El 11 de junio, la selección saltará al Soccer City y se encontrará, de inmediato, con algo a lo que no está acostumbrado. México es el único país de la CONCACAF que no está acostumbrado a saltar al césped de un estadio enorme donde 90mil 0 100mil gargantas gritan en tu contra. Duele decirlo, pero si la selección va confiada, como es lamentablemente costumbre cuando se juega con una selección inferior, al pisar la cancha y sentir 90mil voces y vuvuzelas yo creo que “les temblarán las patitas”. Después, iniciará el partido y tenemos garantizado que Sudáfrica, con todas las carencias que puedan llegar a tener, va a poner el 110% y no va a dejar nada en la cancha.

¿Qué le queda a México? Entender que esto no es un juego programado en el XBOX, donde si pones a un equipo de 4 estrellas contra uno de 2 ganará siempre el de 4. Esto es la vida real, donde juegan personas reales y donde influyen muchos factores. Si México se confía al saberse superior en el papel e ignora estos factores, ese partido probablemente se perderá y México tendría entonces que buscar su clasificación ante dos selecciones mucho más complicadas con el ánimo por los suelos.

Yo estoy casi segura de que la selección de Sudáfrica verá “Invictus” la noche anterior al inicio del Mundial, ¿qué hará México para encontrar la inspiración que los motive a ser mejores?

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VeRo T