
Hace poco me encontré con esta foto. Fue tomada cuando yo iba en 4º de primaria, en una excursión al Estadio Azteca para su 30 aniversario. Nos dejaron estar a nivel cancha, entrar en los vestidores y estar con la “estatua del aficionado”, que creo ya no existe. Incluso salimos en TV; yo estaba sentada al lado de la famosa estatua, todavía lo recuerdo.
Este año en la prepa conocí a un chavo, y al ver esta foto pensé que se parecía mucho al niño que está abajo todo a la derecha; después de un tiempo le saqué el tema y resulta que el chico en cuestión en efecto era el niño de la foto. Pero el ya no está así, y entonces me di cuenta de algo curioso.
En la foto se observan 3 niñitos con sobrepeso, que para un grupo de ese tamaño es bastante aceptable. Pero además lo que noté, es que de esos 3, actualmente ninguno es gordo. Los 3 tienen en común haber adelgazado gracias al ejercicio y el deporte. Jugando básquet, nadando, haciendo pesas… el resultado es que ninguno de ellos tiene sobrepeso actualmente.
Además de eso, observé otra cosa. Los chavos que conozco de esa escuela la mayoría son chavos que le dedican tiempo a su cuerpo, estando no sólo privados de sobrepeso, sino con bastante buen cuerpo.
Buscando una explicación para esto recordé como fue la vida siempre en esa escuela. Clases de educación física realmente exigentes, impartidas por un maestro que medía como 2 metros, atlético, que además de todo era entrenador de uno de los mejores equipos de básquet de la ciudad. Una cafetería que fue privada de comida chatarra y donde los refrescos fueron excluidos del refrigerador. Olimpiadas con diferentes disciplinas cada año y cuando ya casi iba a terminar el ciclo escolar torneos de básquet, futbol y volibol entre grupos. Además de todo, a pesar de ser una escuela pequeña, los equipos representativos compiten en el Torneo Tec año con año y muchas veces se cuelan en el podio en diversas disciplinas, haciéndolos de los mejores de la ciudad. Y hace unos años se implementó que era OBLIGATORIO ingresar a una actividad física extracurricular.
Mi remembranza anterior es por el preocupante asunto de los niños obesos por el que atravesamos ahora mismo. Se retiró la comida chatarra y van a recortar el ya ridículamente corto horario de clases para que los niños den brinquitos. La verdad no creo que esa sea la solución. En la escuela en la que iba nos inculcaron una CULTURA, que es la solución real a este problema. De nada sirve que los niños pierdan tiempo de clase para brincar un rato en los salones si al rato van a salir, se van a atiborrar de chatarra y se van a postrar enfrente de la televisión hasta que sea hora de dormir.
La solución es cambiar los programas para que se le inculque a los niños que es NECESARIO practicar algún deporte o actividad física para mantenerse saludables, no sólo hacer 30 minutos de ejercicio ligero. La otra vez leí que deberían de hacer obligatorio el Taekwondo en las escuelas, ¿por qué no? es algo que si la infraestructura no deja fácilmente en el salón de clases se puede practicar, recorriendo las mesas hacia la pared.
Quitar tiempo de clases para que los niños den saltitos en el salón como solución al problema de la obesidad infantil es similar a intentar curar a alguien que recibió un balazo con un curita. La única solución real es que padres y autoridades contribuyan para crear consciencia en los niños acerca de la actividad física, las autoridades incluyéndola en los programas y los padres en casa, quizás inscribiendo a sus hijos en algún equipo o escuela, checando su alimentación y además estando al pendiente si sus hijos comienzan a subir de peso para hacer algo al respecto.
Si queremos que disminuyan los índices de obesidad en este país, necesitamos que exista una cultura que incluya la actividad física en la vida diaria del mexicano, no “soluciones” ridículas como la que ya se ha tomado.
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VeRo T





